Por Julio Olmos
Director de desarrollo de Intelisis
El mejor momento de un líder empresarial al concluir el año es saber que todos los procesos, proyectos y colaboradores están en orden. Sin embargo, en diciembre es cuando se refleja si la planeación al inicio de año fue funcional o hay que ajustar. Facturas, documentos o reportes, por mencionar algunos elementos, son parte esencial para cerrar satisfactoriamente.
El hecho de que siga habiendo archivos faltantes, procesos duplicados o pagos no contabilizados afecta el futuro empresarial en un espiral de errores que en ocasiones hace difícil rastrear la raíz, causando prácticas deficientes que sólo limitan el éxito visualizado.
A nivel macro, en 2017 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recomendó que algunas claves en el crecimiento de la productividad en las empresas son la simplificación de procesos administrativos y la apuesta a la innovación. Estimó que un ordenamiento más eficiente en todas las empresas podría dar un impulso de 5.9 puntos porcentuales del PIB. Esta visión nos hace medir el impacto cuando hablamos de particulares y/o empresas de cualquier nivel.
En el tema de competitividad, la innovación empresarial es una tarea, continua, endémica y necesaria, entendiendo que a mayor competencia, mayor productividad, mayor competitividad y, por lo tanto, mayor bienestar. Es por ello que en esta época de propósitos quienes dirigen una empresa y/o departamento deben enfocarse en lo siguiente, ya sea para repetirlo o para contrarrestarlo con las soluciones más óptimas:
· Evaluar si los procedimientos actuales son un freno o están acelerando el camino para alcanzar los objetivos. De ahí determinar en dónde más podemos ajustar.
· Innovar. La tecnología es una inversión que da soluciones inmediatas a las necesidades del ritmo y volumen de la empresa. Hoy es imposible esperar.
· Sistematizar. Esto permite minimizar riesgos en la práctica diaria y facilita la identificación de problemas, además de que apoya decisiones comerciales, acertadas y efectivas.
· Valorizar. Analizar si el desempeño del capital humano es óptimo, si sus tiempos efectivos producen lo correcto o no. Clarificando funciones y tiempos, se optimiza.
Cuando diferentes sectores industriales trabajan con altos volúmenes de información y cuantiosos engranes en sus procesos, se organizan y salen bien. Pero cuando implementan tecnologías y procesos, como los ERP, hay triple ganancia: se facilita la labor de todos, se tranquiliza a los inversores y se agiliza el proceso estratégico de los mandos directivos. Entonces todo es excelente.
Ante esta apuesta, el gran panorama es visualizar el funcionamiento a futuro de una empresa más la correcta valoración de procesos que cumplan con todos los requisitos para ser optimizados y elevar los rendimientos año con año.
La mejor recomendación que resume este contenido es considerar como un propósito inmediato e imperioso la apuesta a una mejor productividad a través de herramientas tecnológicas que reduzcan tiempos en los procesos y permitan mejores y óptimos cierres de año en las empresas.
Y tú, ¿ya tienes tus propósitos empresariales para 2019?
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